El Canal de Panamá registra un aumento significativo en el tránsito de buques de gas licuado debido al conflicto en Medio Oriente, alcanzando picos de 41 naves diarias. A pesar del mayor volumen, la ACP descarta congestión operativa y prioriza la comunicación con los clientes para garantizar cruces fluidos y transparentes.
El Canal de Panamá mantiene un monitoreo constante ante la escalada bélica y el cierre del estrecho de Ormuz, operando con normalidad pese al impacto global. La crisis ha disparado los precios del petróleo y el gas, generando una alerta internacional por ataques a buques mercantes.