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Punta Rincón y su impacto: seguridad logística y millones en juego tras el cese de operaciones

Fuente: Lenny Durán

El cierre de operaciones en el Puerto Internacional Punta Rincón, provocado por el cese de operaciones de Minera Panamá, tiene impacto directo sobre la industria marítima panameña, afectando no solo la economía, sino también la operación logística, la seguridad portuaria y el desarrollo técnico del sector.

Lejos de ser un simple puerto de carga a granel, Punta Rincón operaba como una terminal internacional plenamente integrada a la cadena logística global. Su funcionamiento estaba alineado con convenios internacionales como SOLAS, MARPOL, STCW, el Convenio FAL y el Código PBIP (ISPS, por sus siglas en inglés), que regulan la seguridad, operación y eficiencia del transporte marítimo a nivel mundial.

En el foro “Panamá como plataforma logístico-energética para el desarrollo regional”, organizado por el Consejo Empresarial Logístico (COEL) y Cobre Panamá, Wendy Sagel, moderadora del panel “El sistema marítimo panameño dentro de la cadena logística: riesgos de fragmentar el sistema”, recordó que el Código PBIP (Protección a Buques e Instalaciones Portuarias), establecido por la Organización Marítima Internacional (OMI), fija los estándares de seguridad para prevenir amenazas como terrorismo, sabotaje o accesos no autorizados en instalaciones portuarias.

Sin embargo, durante el periodo previo al cese de operaciones de Minera Panamá, se registraron situaciones que vulneraron estas condiciones de seguridad, incluyendo afectaciones a la infraestructura portuaria, remolcadores y buques de apoyo.

Estos hechos no solo impactaron la operación del puerto, sino que evidenciaron la necesidad de reforzar los mecanismos de protección y gobernanza del sistema portuario panameño, un elemento clave para mantener la confianza internacional.

Sagel indicó que el puerto Punta Rincón generaba un impacto económico significativo en la industria marítima auxiliar, con más de 8 millones de dólares anuales en servicios especializados y más de 200 empleos técnicos panameños que estaban directamente involucrados a su operación, muchos de ellos altamente calificados y con certificaciones internacionales.

El impacto invisible

Uno de los aspectos más relevantes del cierre de Punta Rincón es el impacto sobre la industria marítima auxiliar, un segmento compuesto en su mayoría por pequeñas y medianas empresas panameñas.

Este sector, muchas veces poco visible, es fundamental para el funcionamiento del sistema marítimo. Su actividad depende directamente del movimiento portuario, por lo que la paralización de Punta Rincón provocó una reducción significativa en contratos, operaciones y oportunidades de empleo.

René Gómez, presidente de la Cámara Marítima de Panamá (CMP) destacó que el cierre de las operaciones de la mina y del muelle multipropósito generó que muchas embarcaciones quedaron inactivas y el personal especializado tuviera que migrar hacia otras actividades.

Por su parte, Ricardo Lince (MAPA), destacó que Punta Rincón representó un crecimiento interesante y un intento de Panamá de organizar nuevos negocios alrededor de puertos que no son tradicionales en ambas costas del Canal.

Lince considera que una de las lecciones que se deben aprender es incorporar la gobernabilidad para crear más terminales como Punta Rincón donde se puedan desarrollar otros negocios conexos. “Yo me enfocaría en crear la gobernabilidad del desarrollo de toda la industria portuaria de Panamá en todo el país y mantenerla continuamente con las mejores prácticas”.

José Digerónimo (Asociación de Armadores de Panamá) destacó que a través de Puerto Punta Rincón se comenzó a desarrollar una industria de cabotaje (transporte de mercancías, carga o pasajeros). “Hoy tenemos nuevamente esperanza viendo proyectos como Puerto Barú, Puerto Armuelles que podrían permitir volver a retomar esa ruta y no solamente mover todo por carretera”, dijo.

Puso como ejemplo el Puerto de Rotterdam, que obliga a que al menos 30% de la carga que llega al puerto salga por agua.

Santos Melgar (Talleres Industriales) considera que la fortaleza del sistema marítimo panameño radica en su integración y fragmentarlo no solo afecta la eficiencia operativa, también debilita la competitividad de Panamá dentro del comercio global. Enumeró entre los desafíos a futuro el fortalecimiento de la coordinación institucional, establecimiento de procesos, promoción de la innovación logística y mantener los estándares internacionales.

Empleos directos e indirectos

Joshua Jaworski (Cobre Panamá) esbozó la operación en el Puerto Punta Rincón, donde se trabajó junto a la comunidad vecina en el Puerto de Río Caimito, capacitando a la población en más de 300 empleos directos altamente especializados en sitio puerto.

“Además de los empleos directos dependemos en nuestra operación de la industria marítima auxiliar. Cada vez que llega un barco a la Terminal 2 se activa este ecosistema de relaciones comerciales, de contratos. Estamos hablando de 60 a 70 personas”, indicó.

Explicó que las operaciones de cada barco en la terminal 2 requieren: 2 remolcadores (15 tripulantes), de 15 a 20 amarradores, de 15 a 20 estibadores, 3 representantes de agencia, 2 prácticos y peritos verificadores de carga.

Durante las operaciones de Cobre Panamá, en la terminal Punta Rincón se movilizaron 677 barcos; se descargaron más de 4 millones de toneladas de carbón y exportaron de 5 a 6 millones de toneladas de concentrado de cobre. “Ya anualmente estimamos una

inyección a la industria marítima auxiliar de $6.5 millones anuales en contratos operativos para empresas de la industria marítima auxiliar panameña y un millón anual en contratos de mantenimiento para empresas panameñas especialistas en mantenimiento marítimo e industrial”.

Añadió que antes del cierre de la mina, el Puerto Punta Rincón recibía alrededor de 3 a 4 buques para carga de concentrado al mes y un máximo de dos buques de carbón mensual, lo que representaba con cada barco alrededor de 70 contratos mensuales para los profesionales de la industria marítima auxiliar.

Los expositores consideran que el caso de Punta Rincón deja lecciones importantes para la estrategia marítima nacional:

– La necesidad de garantizar seguridad jurídica y operativa

– La importancia de cumplir y proteger estándares internacionales

– El valor de la industria marítima auxiliar como motor económico

– La urgencia de diversificar el sistema portuario

-El rol de la capacitación técnica en el desarrollo del sector

También pone en evidencia la necesidad de una mayor coordinación entre el sector público y privado para evitar la fragmentación del sistema logístico.

Más allá de su impacto económico, el cierre del puerto representa una advertencia para el país. Panamá no solo compite por su ubicación geográfica, sino por la confianza que genera como plataforma logística global.

La sostenibilidad del sistema marítimo dependerá de su capacidad para garantizar operaciones seguras, eficientes y alineadas con estándares internacionales.

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