Fuente: Lenny Durán
América Latina se encuentra en una posición estratégica dentro del mercado global del cobre, uno de los minerales más demandados por la transición energética (elemento clave en los sistemas eléctricos internacionales), la digitalización y la estructura tecnológica, así como en el urbanismo y el desarrollo industrial.
Actualmente, la región aporta alrededor del 40% de la producción mundial de cobre, pero este porcentaje podría incrementarse significativamente en los próximos años, resaltó Graciela Mauad, superintendente de Relaciones Gubernamentales y Promoción, Asuntos Externos de Minera Panamá, durante el foro “Panamá como plataforma logístico-energética para el Desarrollo Regional, organizado por el Consejo Empresarial Logístico (COEL) y Minera Panamá.
Mauad indicó que, de acuerdo con proyecciones del sector, si países como Colombia y Venezuela desarrollan plenamente su capacidad minera, América Latina podría superar el 60% del suministro global de cobre. Este salto no solo consolidaría el liderazgo de la región como exportador, sino que redefiniría la dinámica de la industria a nivel internacional.
Añadió que el crecimiento regional dependerá en gran medida de la articulación entre países productores. En este contexto, la integración regional aparece como un factor determinante para aprovechar economías de escala y fortalecer la competitividad frente a otros mercados.
Para Panamá, este escenario representa una oportunidad estratégica. En 2023 producía 1.5% de la producción de cobre, pero podría convertirse en el quinto productor a nivel mundial y el país cuenta, además, con ventajas logísticas que lo posicionan como un posible eje de conexión para la industria minera regional.
Entre las ventajas que ofrece el país, Mauad mencionó la ubicación geográfica junto con su plataforma logística y la conectividad internacional, lo que permitiría desempeñar un rol clave en la cadena de suministro del cobre, especialmente en el transporte, almacenamiento y redistribución del mineral y sus derivados.
Manufactura intermedia y nearshoring
La representante de Cobre Panamá destacó que una desventaja que tiene el mercado latinoamericano es que la mayoría del cobre de la región es exportado a mercados asiáticos. “Nosotros mandamos la mayoría del cobre de la región a China, para que haga ese procesamiento de materia prima y lo convierta en microchips, cables y en esa manufactura intermedia y luego es reimportado como producto semiterminado a nuestra región. ¿Qué significa eso? Una pérdida de valor para la región”, dijo.
Considera que un mayor desarrollo del sector en América Latina podría impulsar la creación de encadenamientos productivos, abriendo la puerta a actividades de mayor valor agregado dentro de la región. Explicó que con el nearshoring se podrá traer la
producción de minerales estratégicos cerca de los mercados principales de la región, como Estados Unidos. “Tendríamos un desarrollo de la industria regional, la posibilidad de iniciar esa manufactura intermedia que es hecha en Asia y eso llevaría a una atracción de las industrias finales, crear esta industria regional interconectada porque no es solamente Panamá, conectaríamos con Chile, con Perú con nuestros países vecinos”.
En conjunto, el avance hacia un mayor dominio del mercado global del cobre plantea un escenario de oportunidades, pero también de desafíos. La capacidad de los países latinoamericanos para coordinar estrategias, atraer inversiones y fortalecer sus marcos regulatorios será determinante para convertir este potencial en un motor de desarrollo sostenible.
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