Fuente: CCIAP
Esta semana escribo esta columna por última vez como presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá y quiero hacerlo como he sido en estos dos años: directo, transparente y de frente.
Han sido dos períodos intensos. De decisiones retadoras, de momentos complejos y de mucho aprendizaje. Pero si algo tengo claro hoy es que no vinimos a ocupar un cargo, vinimos a asumir una responsabilidad, que asumimos sin titubeos y con la camisa de Panamá bien puesta.
Nos tocó involucrarnos donde había que hacerlo. Estuvimos en la mesa de la Caja de Seguro Social y en la del Salario Mínimo, no desde afuera, no delegando; participando, escuchando, aportando y construyendo. Porque los problemas del país se resuelven siendo parte de la solución.
También recorrimos Panamá. Desde Bocas del Toro hasta Darien, pasando por Chiriquí, Provincias Centrales y Colón. Nos reunimos con los colegas de todas las Cámaras de Comercio del país y escuchamos de primera mano lo que está pasando en cada región. En todos lados vimos lo mismo: un panameño que quiere trabajar, avanzar y salir adelante.
Nos tocó hablar cuando había que hacerlo. Denunciamos ante el Ministerio Público los auxilios económicos del IFARHU porque quedarnos callados no era opción.







Participamos en debates importantes como el de la mina y el de Río Indio con responsabilidad y apertura. No nos quedamos en posiciones cómodas ni en extremos fáciles. Promovimos espacios de diálogo, escuchamos a todos los sectores —comunidades, expertos, empresa privada y autoridades— y abordamos estos temas como lo que son: decisiones complejas que impactan el presente y el futuro del país. Porque sabemos que Panamá necesita avanzar con seriedad, tomando decisiones basadas en información, con visión de largo plazo y pensando siempre en el bienestar de la gente.
Salimos a abrir puertas con misiones comerciales en Brasil, Corea y Japón, entendiendo que Panamá tiene que jugar en grande. Hoy vemos señales positivas, resultados de estas misiones, que reafirman que cuando se hacen las cosas bien, el país gana.
Hacia adentro, también avanzamos. Esta Cámara creció, sumamos 480 nuevos miembros y hoy somos más de 1,800 empresas de todos los tamaños y de 15 diferentes sectores de la economía panameña que conformamos el gremio más representativo del sector privado panameño.
Firmamos una treintena de acuerdos de cooperación con cámaras de comercio de distintas partes del mundo, así como con instituciones nacionales e internacionales, para promover el intercambio comercial, de información y conocimiento en favor de los miembros de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá y del país en general.
Nuestras exposiciones siguen demostrando lo que somos capaces de hacer: las ferias de 2026 representaron más de 800 empresas, más de 30 países, más de 19 mil contactos de negocio y más de 165 millones de dólares en oportunidades. Eso es Panamá en acción.
Y en cada conversación que sostuvimos en estos dos años —sin excepción— había un punto en común: la educación. Hoy tenemos cerca de 900 mil estudiantes en el sistema, si no los preparamos bien, todo lo demás se queda corto. Por eso, ahí vamos a seguir presentes acercando puntos de vista por una reforma educativa en favor del futuro de los panameños.
Panamá lo tiene todo: ubicación, talento y gente que no se rinde. Lo que necesitamos es seguir haciendo lo correcto, sumando y empujando en la misma dirección.
Hoy cierro agradecido con la Junta Directiva que me acompañó, con la membresía que me dio su voto de confianza por dos años consecutivos, con mis compañeros de trabajo de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, ustedes son el motor de esta gran institución. Pero sobre todo con mi familia por el tiempo que hemos dado a Panamá.
Me voy tranquilo, con la camisa de Panamá bien puesta… Porque al final, hay algo que no cambia: la patria siempre, siempre, va primero.
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