Fuente: Lenny Durán
Panamá enfrenta un nuevo desafío en su rol como hub logístico regional. La combinación entre una infraestructura vial limitada y el aumento en los precios del combustible está generando presión sobre toda la cadena logística, advirtió René Gómez, presidente de la Cámara Marítima de Panamá (CMP).
El representante del sector señaló que, aunque el país mantiene ventajas estratégicas, existen cuellos de botella internos que podrían frenar su crecimiento.
Uno de los principales problemas es el estado de las vías que conectan los puertos con centros logísticos y zonas francas. En particular, rutas clave para el movimiento de contenedores no cuentan con la capacidad ni las condiciones necesarias para soportar el alto volumen de carga pesada.
“El crecimiento logístico no puede sostenerse si la infraestructura terrestre no acompaña la demanda”, advierte e insiste en la necesidad de ver el sistema como un ecosistema integrado.
A esta situación se suma el incremento del precio del combustible a nivel internacional, impulsado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Este aumento impacta directamente los costos de transporte marítimo y terrestre, generando un efecto en cadena que termina reflejándose en los precios de bienes y servicios.
Panamá moviliza millones de contenedores al año, de los cuales la mayoría corresponde a operaciones de trasbordo. Sin embargo, las limitaciones en la infraestructura vial reducen la eficiencia del sistema y limitan su capacidad de expansión.
En este contexto, la Cámara Marítima de Panamá hace un llamado a priorizar la inversión en carreteras estratégicas y acelerar la digitalización de procesos logísticos, como medidas clave para mantener la competitividad del país en un entorno global cada vez más exigente.
“El momento es ahora. Panamá tiene la oportunidad de consolidarse aún más como centro logístico global, pero necesita fortalecer sus bases internas”, concluyó Gómez.
Se activan cláusulas de combustible
Por su parte, Ángel Sánchez, presidente del Consejo Empresarial Logístico (COEL) indicó que el alza del combustible ha comenzado a encarecer tanto el transporte terrestre como el marítimo. Sánchez indicó que estos incrementos no se absorben dentro de la cadena, sino que terminan trasladándose al consumidor final.
“Todo esto lo vas a ver reflejado en el supermercado”, advirtió, al explicar que tanto el costo del diésel como la ineficiencia en las vías impactan directamente el precio de los productos.
Aunque el efecto en el volumen de carga aún no es evidente, debido a los tiempos de tránsito desde Asia, el presidente de COEL estima que en un plazo de entre 60 y 80 días se podrá observar una tendencia más clara en el comportamiento de los costos logísticos.
Como medida de ajuste, las empresas han comenzado a activar cláusulas de combustible en sus contratos de transporte, mecanismos que permiten modificar tarifas en función del incremento del diésel, evitando distorsiones en el mercado.
En paralelo, Sánchez destacó la importancia de avanzar hacia una política energética más integral, que no solo contemple el costo de los combustibles fósiles, sino también el desarrollo de energías renovables y su logística asociada, como paneles solares y sistemas de almacenamiento.
“El reto no es solo mover carga, sino cómo Panamá se adapta a un entorno energético y logístico cambiante”, concluyó.
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