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La unión de siete productores de Chiriquí que llevó al café panameño al top mundial

Fuente: Lenny Durán

El café Geisha se ha convertido en el “oro panameño” de los mercados internacionales. Los granos aromáticos con sabores frutales y florales, originarios de Etiopía y cosechados en los microclimas de Boquete y Tierras Altas han hecho de esa variedad de café una de las más cotizadas de diferentes mercados, especialmente en Europa y Asia.

El precio más alto registrado del Geisha en una subasta internacional fue de $30,204 por kilogramo, correspondiente al lote GW-01 Geisha Lavado, producido por la Hacienda La Esmeralda, en Boquete, que tuvo 98 puntos en la cata. El comprador fue la empresa Julith Coffee (de Dubái), que pagó un total de $604,080, por un lote de 20 kilogramos.

Pero no solo el Geisha acapara la atención de los amantes de esa bebida aromatizante en el mundo. En eventos internacionales como The Best of Panama también se cotizan otros cafés de altura que corresponden a la familia Arábica, como el Pacamara (con sus notas intensas de chocolate, florales y afrutadas), el Catuai (con notas acarameladas, achocolatadas, florales o de frutos secos (según el tipo de semilla) y el Caturra (una mutación de la variedad Bourbon con sabores cítricos y toques de frutos rojos y durazno).

Pero ¿cómo llegó el Geisha panameño y otros cafés de altura a ocupar los primeros lugares en los mercados exclusivos de Asia y Europa?

En la inauguración del World of Coffee 2026 —que este año, por primera vez, se realiza en Panamá y en América Latina—, Ricardo Koyner, presidente del Specialty Coffee Association of Panama (SCAP), atribuye este éxito a la unión de siete caficultores en Chiriquí, que decidieron impulsar al sector.

“Hace 30 años cuando la caficultura panameña enfrentaba precios bajos y era imposible competir en volumen con los grandes productores mundiales, siete productores de Chiriquí tomamos la decisión que cambió nuestro destino: dejamos de competir individualmente para unir esfuerzos y posicionar la calidad de Panamá en el mapa mundial. Así nació la Specialty Coffee Association of Panama y posteriormente el Best of Panamá en 1996”.

Koyner explicó que una competencia que inició como una herramienta para evaluar las fincas de los caficultores de la región terminó transformando la industria con cafés excepcionales producidos gracias a la combinación perfecta de las montañas, clima y microclimas que conforman la región donde se cosechan sus granos.

Añadió que otro hito terminó de llevar a Panamá a competir con los grandes mercados. “En 2001 dimos otro paso importante al incorporar las subastas electrónicas para nuestros mejores lotes. Esta visión colaborativa abrió las puertas a hitos históricos, como el descubrimiento del Geisha en 2004 por la Hacienda La Esmeralda, que rompió récords mundiales de precios y redefinió el mercado de especialidad, impulsando a toda la comunidad a experimentar con nuevos procesos como los naturales en 2011”.

Añadió, “hoy, tres décadas después, demostramos que cuando un café panameño alcanza el reconocimiento internacional, no gana una sola finca, sino que gana el prestigio de todo nuestro país, recordándonos que la calidad no es una meta final, sino una búsqueda permanente”, resaltó.

Para el presidente del Specialty Coffee Asociation of Panama (SCAP), la experiencia de Panamá muestra cómo una industria que no podía competir con los grandes productores por volumen encontró en la calidad, la cooperación y la innovación una vía para diferenciarse y ganar reconocimiento en los mercados internacionales.

La trayectoria también plantea un desafío para el sector: mantener los estándares que han distinguido al café panameño y continuar desarrollando propuestas que respondan a las exigencias de un mercado cada vez más especializado.

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