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El mundo se sentó a la mesa en Panamá

Fuente: CCIAP

Hay decisiones que se toman porque un país cumple. Otras, porque ese país responde. Y hay decisiones —como la de CAF— que se toman porque un país demuestra, una y otra vez, que es capaz de reunir al mundo y hacerlo bien. Eso fue Panamá durante el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026.

No hablamos de discursos ni de promesas. Hablamos de cifras, de presencia y de resultados. Un encuentro que convocó a siete presidentes y jefes de Estado, junto a expresidentes de peso regional como Juan Manuel Santos e Iván Duque, Laura Chinchilla y Eduardo Frei. A ellos se sumaron ministros, alcaldes, empresarios y representantes de organismos multilaterales provenientes de más de 25 países. Panamá se convirtió en centro donde se cruzaron ideas que nos puso a pensar que aún podemos crear un ideal común a pesar de las ideologías, si creamos confianza.

El impacto se sintió más allá de los salones. Cerca de 9,000 visitantes activaron hoteles, restaurantes, transporte y servicios. Fue dinamismo económico concreto, movimiento en la calle y actividad real para miles de panameños. El país respondió, la ciudad respondió y la logística funcionó. Eso también cuenta, y cuenta mucho.

La elección de Panamá por parte de CAF responde a fortalezas que no se construyen de la noche a la mañana: una red de conexiones sólida, infraestructura adecuada, experiencia acumulada y la capacidad demostrada de gestionar encuentros de alto nivel. No se trató de un experimento, sino de una ratificación. Panamá cumplió y estuvo a la altura del reto.

La presencia del Gobierno Nacional fue clara y visible. El presidente de la República, junto a ministros y viceministros, acompañó activamente cada jornada del Foro. Ese respaldo institucional envió un mensaje importante de visión y estrategia. Pero este encuentro fue más grande que cualquier actor individual: fue una muestra de lo que ocurre cuando el país actúa como sistema.

Más allá del intercambio económico y empresarial, un tema que resonó con fuerza en este Foro fue la idea de avanzar unidos. Desde Panamá se planteó que los países hermanos deben coordinar esfuerzos y alinear prioridades para enfrentar, juntos, los cambios que trae consigo el actual entorno global. Esta perspectiva no solo invita al diálogo, sino a construir mecanismos que permitan una mayor influencia colectiva de la región en espacios multilaterales, algo que reforzaría nuestra voz frente a escenarios complejos y competitivos. 

Panamá, por su posición y recursos estratégicos, fue señalado como un punto fundamental en la arquitectura de cooperación que muchos líderes vislumbran para el futuro. Su vocación de servir como puente y facilitador de intercambios fue destacada por diversos representantes que coincidieron en que, al acercar visiones diversas, se genera un ambiente más propicio para la innovación, la inversión y la integración económica en beneficio de toda América Latina.  

En este contexto, un hito relevante para la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá fue recibir en nuestra casa al presidente electo de Chile, Jose Antonio Kast, acompañado por seis ministros de Estado. No fue una visita protocolar. Fue una reunión de trabajo que fortaleció la relación bilateral y abrió nuevas rutas para el comercio y la inversión entre ambos países.

Ese encuentro culminó con la firma de un Acuerdo de Cooperación entre la Cámara y la Confederación de la Producción y del Comercio, un paso concreto para facilitar negocios, conectar empresas y generar oportunidades reales. Eso es impacto; eso es aprovechar la presencia internacional.

A lo largo del Foro, también recibimos y atendimos a más de 15 delegaciones internacionales, incluyendo ministros, viceministros, secretarios de comercio y líderes de cámaras empresariales. Estuvimos donde correspondía: abriendo puertas, facilitando contactos y representando al sector productivo panameño con responsabilidad y visión.

La asistencia de delegaciones de África, Asia, Europa y Medio Oriente, junto a organismos como Naciones Unidas, OEA, OCDE y CEPAL; así como más de 30 empresas multinacionales, dejó un mensaje claro: Panamá ya no es solo un punto de paso. Es un punto de encuentro.

Este Foro dejó algo claro: el país tiene capacidad, tiene talento, tiene plataforma. Panamá no solo recibió al mundo; supo aprovechar su visita. Ahora el reto es claro: convertir estos vínculos en inversión, estas conversaciones en empleo y esta visibilidad en desarrollo sostenible.

Porque si algo quedó demostrado esta semana es que Panamá, cuando se lo propone, responde; y responde bien.

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