Panamá, un país marítimo: La educación como elemento clave para el fomento y desarollo de sus intereses marítimos.

Por Luis Mora Riquelme

“Tendremos un estudiante motivado cuando le ofrezcamos un programa académico que dé respuesta a sus necesidades e intereses”1.
“Debemos ser capaces -profesionales, académicos, autoridades- de despertar la conciencia marítima de nuestros estudiantes, de manera que los Intereses Marítimos le signifiquen una necesidad e interés de desarrollo personal en benecio del país”2
.


1 Adolfo González B. Director en Educación; 2 Luis Mora Riquelme. Editor de este artículo.

INTRODUCCIÓN.

En el contexto de la globalización mundial, conectado al mundo a través del Canal de Panamá y con los océanos Atlántico y Pacífico como escenarios de fondo, la posición de Panamá -en el ombligo del mundo- es sin duda una de sus principales fortalezas y virtudes estratégicas. Esta ventaja estratégica ha sido aprovechada particularmente desde el año 2000 por el Estado Panameño en directo beneficio de su gente, una vez que se hizo cargo de la administración, dirección y operación del Canal de Panamá, incrementando la importancia económica y comercial que el Canal de Panamá y su industria asociada representan en la región y a nivel global. Ejemplo de ello, fue la necesidad de ampliar la capacidad del Canal existente, concretándose con la inauguración en junio del año 2016 del Canal ampliado y los excelentes resultados que eso ha significado hasta la fecha para las arcas fiscales de Panamá.
No obstante lo anterior, la importancia estratégica, económica y comercial que Panamá y su Canal han adquirido en el último tiempo, no han estado en el mismo contexto, relevancia, ni velocidad con que un país marítimo como Panamá puede impulsar en términos del estudio, conocimiento, explotación y conservación de sus riquezas marinas biológicas y geológicas, como tampoco a la investigación oceanográfica de los cuerpos de agua, suelo y subsuelo de sus Aguas Jurisdiccionales. Los tratados de libre comercio y convenios internacionales no sólo deben estar vinculados con la industria del Canal de Panamá, su industria asociada y la geografía terresre y correspondiente explotación económica agrícola y ganadera; también y muy necesario lo es con otros estados colindantes a los océanos Pacífico y Atlántico, particularmente en lo referente a la seguridad de la vida en el mar, a la protección del medio ambiente marino y a la preservación de las condiciones de las aguas, mares y océanos de la región -es decir, de sus caracterísiticas químicas, biológicas, geológicas y físicas-, toda vez que lo que ocurra en aguas y atmósfera de aquellos estados, de una u otra forma generará un impacto en las características y condiciones ambientales de Panamá y viceversa.

La relevancia e importancia marítima de Panamá aún no logra ser percibida en toda su magnitud por toda la ciudadanía, mirando a Panamá principalmente por su Canal de Panamá -que sin duda, constituye una columna vertebral sólida y madura para su economía- , y al mar sólo como un límite de sus fronteras más que un medio de impulso y desarrollo económico, lo que influye en que todavía percibamos en la ciudadanía una débil identidad como Nación Marítima. Cuando la mayoría de los habitantes comprendan lo que importa el mar para su subsistencia, tendremos un país con “conciencia marítima”; esta voluntad de acción requiere la comprensión y la correspondiente toma de conciencia por parte de la ciudadanía, aspectos que sólo serán pertinentes y eficaces si están fundadas en la información oportuna y suficiente, que deberá proveer la ciencia y el quehacer académico en todas sus formas y niveles.
En base a lo anterior, podemos evidenciar que si los habitantes conocen y sienten el mar como propio (y no exclusivamente el Canal de Panamá), éste podrá ser incorporado en la búsqueda del bien común, y si, por supuesto, la educación les entrega los elementos de reflexión para despertar inquietudes o intereses por él. Por lo mismo, es fundamental que cada uno de los integrantes de un Estado Marítimo, en cualquier posición social o de responsabilidad en el ámbito público o privado que tenga, debe poseer al menos un grado de conciencia marítima que le permita identificar un destino común.

Por lo tanto, es necesario consolidar el destino marítimo de Panamá mediante un sistema de “Educación para el Mar”, teniendo como objetivo incorporar al mar como espacio de crecimiento y desarrollo del Estado, y de esta forma alcanzar un fin superior: el bien común general de la nación panameña. Lo anterior implica, necesariamente, establecer algunas acciones de mediano plazo, como por ejemplo revisar planes y programas de la educación formal, señalando los objetivos y aprendizajes deseables de alcanzar, la metodología, la oportunidad y el nivel en los cuales se deberá intervenir. Pero también, se deben identificar y potenciar acciones de corto plazo dirigidas a intelectuales, profesionales y, por cierto, autoridades que les entreguen información apropiada y elementos de juicio necesarios para adoptar las decisiones que contribuyan a la construcción de un Estado Marítimo.
La educación debe incorporar el presente como medio unificador entre el ayer y el mañana, lo cual hace necesario identificar los elementos que debieran incorporarse en la conciencia marítima. En este aspecto, se debe reconocer a la pesca y a la acuicultura, como elementos importantes que contribuirán a fortalecer el poder nacional del Estado Marítimo de Panamá, con un importante espacio marítimo jurisdiccional disponible para las actividades pesqueras extractivas y grandes espacios de mar interior libres de contaminación y apropiados para la acuicultura.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para
la Alimentación y Agricultura (FAO), “América Latina y el Caribe produce más de 13 millones de toneladas al año de productos de la pesca y la acuicultura, generando más de 2.5 millones de empleos directos, y se espera un crecimiento del consumo per cápita de pescado en la región superior al 18% al 2030”3. Tito Díaz4 señala “La importancia de la pesca y la acuicultura para la seguridad alimentaria y nutricional en la región hace necesarias acciones legislativas y compromisos concretos que potencien su desarrollo de forma sostenible en sus tres dimensiones: social, económica y ambiental”.
Por lo mismo, resulta casi una obligación formar profesionales -que contribuyan al cuidado, preservación y desarrollo de nuestros intereses marítimos- y particularmente Ingenieros profesionalmente competentes que puedan aplicar todo el ingenio para lograr el óptimo aprovechamiento de los espacios marítimos jurisdiccionales -mejorando la productividad de la pesca extractiva, el manejo de las técnicas de preservación, cultivo y repoblamiento de recursos hidrobiológicos-, contribuyendo a la mantención y desarrollo de la infraestructura portuaria, a la investigación, desarrollo y generación de fuentes alternativas de energía y, finalmente, aportando a la investigación y explotación de las riquezas del fondo y subsuelo marino.
Si todo lo anterior se ejecuta con éxito, la población panameña tendrá con el tiempo la necesaria conciencia marítima que contribuirá a la adecuada formación de vocaciones para atender las múltiples actividades que impulsen los intereses marítimos de Panamá. Por lo tanto, la educación para el mar debe estar presente en todos los niveles de enseñanza y en las actividades de extensión cultural de centros de estudios y universidades, pero, por cierto, debe estar presente en la formación de nuestros ingenieros, quienes se deben involucrar en los proyectos de investigación y de ingeniería, y en las etapas de uso, explotación y administración del territorio oceánico nacional.
La Educación para el Mar contribuirá al fomento de la conciencia marítima de las personas, a través de la formación de los futuros profesionales, y particularmente de los futuros Ingenieros, que participarán en el desarrollo y evolución de los intereses marítimos de Panamá.

EL APORTE DE LA EDUCACIÓN A LA SENSIBILIZACIÓN Y CONCIENTIZACIÓN MARÍTIMA DE PANAMÁ, Y AL DESARROLLO Y FOMENTO DE SUS INTERESES MARÍTIMOS.

Considerando la importancia que representa para Panamá nuestro Mar, como elemento de grandeza y como medio de desarrollo de sus Intereses Marítimos, la educación puede contribuir enormemente al impulso de sus Intereses Marítimos.
Histórica y particularmente en el último tiempo, los océanos han tenido una gran influencia en la economía de los países, especialmente en aquellos que poseen Conciencia Marítima, en atención a que los avances científicos y tecnológicos han permitido un desarrollo creciente y sostenido tanto en el transporte marítimo y en la actividad pesquera como en el desarrollo industrial de las economías y de las necesidades de recursos alimenticios en el mundo, siempre en aumento. Por otra parte, han permitido iniciar la explotación de minerales que se encuentran en el fondo de los océanos, entre los que destacan los “Hidrocarburos” -petróleo y derivados-, los “Hidratos de Gas Metano”, entre otros.

En consecuencia, ¿cuán vitales son para una determinada nación los Intereses Marítimos? Esto dependerá del grado de dependencia de las comunicaciones marítimas y de la política nacional en lo marítimo, donde particularmente la Educación tiene un papel preponderante. En la medida que un determinado país tenga una gran dependencia de las comunicaciones marítimas -nacionales e internacionales- y una política nacional marítima activa, permite suponer que ellos son importantes para el país. Ejemplo de países marítimos consolidados: Inglaterra, Japón, Holanda, Estados Unidos, entre otros, con una clara visión, objetivos y acciones de educación e investigación marítima desarrolladas.
Por eso que el mar es un medio que no sólo sirve para permitir el transporte marítimo donde Panamá sin duda marca un liderazgo con su Canal y con el mayor abanderamiento mundial de naves-, sino que por el contrario, en él existen “diversas actividades de índole político, económico, social y militar que, adecuadamente aprovechados, pueden contribuir significativamente a la grandeza y desarrollo de un país”; dicho de otra forma, estas actividades representan “los intereses de una nación en el mar”. En suma, los Intereses Marítimos “son todas aquellas actividades que desarrolla un determinado país para el aprovechamiento de los océanos, las costas y sus aguas jurisdiccionales con los recursos naturales que ellas, el lecho y el subsuelo contengan, con el propósito de generar beneficios para la nación”. Indudablemente Panamá es un país marítimo; está presente en el océano Pacífico y en el océano Atlántico, y sus intereses marítimos están vinculados a través de estos dos océanos, medio que comprende las aguas superficiales, la masa oceánica, el suelo y el subsuelo marino, como también la capa de aire que lo cubre. Los Intereses Marítimos de Panamá, como de cualquier país marítimo, sólo se concretan al utilizar el mar con alguno o todos de los siguientes propósitos:
• Como fuente de investigación científica.
• Como medio de comunicación e intercambio.
• Con fines deportivos y recreativos.
• Con fines políticos-estratégicos en el ámbito nacional e internacional.
• Como fuente de riqueza y energía.
• Como elemento de su patrimonio marítimo, histórico y cultural.

Por lo tanto, se pueden considerar como “componentes” de los Intereses Marítimos:
• Los terminales y canales marítimos.
• Otras infraestructuras de explotación de yacimientos submarinos.
• Las flotas pesqueras y sus instalaciones.
• La industria naval (astilleros, talleres especializados, etc.)
• La infraestructura y centros de investigación científica del mar.
• Deportes náuticos y recreación.
• Las plataformas petroleras costa afuera.
• La infraestructura y centros de cultivo para la Acuicultura.
• El patrimonio cultural subacuático.

Considerando el Mar -como ejemplo de uno de sus propósitos- fuente de riqueza y energía para los Intereses Marítimos, tenemos los casos de la producción de petróleo y el de la extracción de los recursos del mar.
En el primer caso, se debe destacar el reciente descubrimiento de petróleo en Colombia, cercano a la frontera con Panamá, donde según análisis de la Secretaría Nacional de Energia SNE, “hay estudios que se están haciendo en el tema de exploración, ya que un tiempo atrás Ecopetrol Colombia encontró tres yacimientos cerca de nuestro límite, lo que hace pensar que Panamá puede tener yacimientos compartidos”5; existen además, señales de afloramientos de petróleo en la selva de Darién, compartida con Colombia. Esto marca una debilidad actual -y por lo tanto una vulnerabilidad-, pero al mismo tiempo una oportunidad respecto a la necesidad de asumir desafíos técnicos y económicos en el ámbito de la investigación, conocimientos, proyectos y gestión en geofísica marina en Panamá. ¿Conocemos el suelo y subsuelo marino, y los potenciales yacimientos ahí existentes? Los estudios geológicos y geofísicos son complementarios, además, a la sismología, y en este contexto no es de extrañar importantes sismos ocurridos históricamente en localidades panameñas, algunos con consecuencia de tsunamis, considerando que Panamá forma parte del “cordón de fuego del Pacífico”, la zona sísmica más activa del planeta. El Instituto de Geociencias de Panamá ha desarrollado un gran trabajo investigativo y de control de la sismicidad en Panamá; no obstante ello, a nivel de investigación no se ha avanzado en estudios de geofísica submarina ni de tsunamis, todos ellos en su conjunto necesarios, para asumir como nación un adecuado sistema de control de prevención ante este tipo de incidentes (sismos y tsunamis).
En el segundo caso, hay un dato muy interesante y que pasa inadvertido para la mayoría de los panameños: según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) del año 2015, con 23 kilos de consumo de pescado per cápita, Panamá es el país con el mayor consumo per cápita a nivel mundial.

La ingesta anual por persona de productos del mar ha experimentado un importante crecimiento en la última década, motivado principalmente por el incremento de la oferta pesquera, el aumento de la población y del poder adquisitivo de la misma, y la expansión de la producción de pescado y de canales de distribución. El pescado “es el alimento con mejor perfil de aminoácidos, aceites grasos y minerales, nutrientes indispensables en cualquier momento de la vida humana”6. Para la FAO, los productos pesqueros son una herramienta clave para erradicar el hambre en Mesoamérica por su alto valor alimenticio, de ahí que sea necesario impulsar su consumo y abaratar su precio. Este organismo internacional estima que cerca de 7 millones de personas padecen de hambre en Centroamérica; también señala que 540 millones de personas viven de la pesca artesanal en el mundo, lo que representa cerca del 8% de la población mundial. Según datos del 2015 de este mismo organismo, la pesca y la acuicultura generan en Panamá 35.000 empleos y representan el 75% del sector primario.
Estos antecedentes nos hacen pensar y plantearnos algunas interrogantes. ¿estamos preocupados -técnica y científicamente- de la preservación y cuidados de nuestros océanos, mares, ríos y aguas interiores? ¿Podemos mantener nuestra actual tasa de consumo per cápita de pescado en las siguientes décadas? Existiendo mayor interés y conciencia, respecto a muchos países, del consumo de pescado sobre otros alimentos, ¿Panamá puede aportar a la comunidad internacional en aspectos de productividad, conservación, preservación, innovación, investigación, etc. de productos del mar? Sin duda que para un país con políticas oceánicas claras, apoyados por profesionales, académicos y centros de investigación competentes, puede ser un tremendo aporte a la comunidad internacional y, por cierto, a aumentar y consolidar la pesca y la acuicultura como industrias relevantes, respecto a empleabilidad y aporte económico para el país.

El evidente desarrollo y crecimiento de la acuicultura a nivel mundial -liderada la producción por Noruega y Chile-, ha permitido generar y despertar en el ambiente laboral y académico la necesidad de profesionalizar y automatizar las actividades submarinas y de ingeniería oceánica, en general, y de operaciones submarinas, en particular.
Ambos casos nos permiten injerir y, por supuesto concluir, la necesidad de actualizar los programas académicos a nivel básico, medio, técnico y universitario, creando incluso nuevas carreras universitarias y programas de postgrado, lo que deberá estar en una clara sintonía con una política nacional oceánica que permita unir la academia, la investigación, la productividad y la empleabilidad en todos sus niveles. La sostenibilidad, seguridad, preservación del medio ambiente y sustentabilidad deben ser transversales en todos estos puntos, que administrarán temas de energías renovables y no renovables, pesca, acuicultura, entre muchos otros temas.
En cualesquiera de los propósitos en que utilicemos el Mar en beneficio de los intereses marítimos de la Nación, existe en forma trasversal la necesaria ejecución de “proyectos y/o operaciones marítimas y/o submarinas”, que deben administrar en forma eficiente y segura las diversas actividades que se lleven a cabo en las aguas jurisdiccionales de Panamá y, adicionalmente, poder agregar valor a cada una de las industrias donde se lleven a cabo.

La experiencia mundial en este aspecto, de países consolidados en el manejo y operación de proyectos submarinos -EE.UU, Noruega, Francia, Inglaterra, entre otros-, han administrado eficientemente el recurso humano, su capacitación, la tecnología y la innovación, dando ejemplo de cómo llevar adelante proyectos complejos y cómo crear valor constantemente con mejoras continuas a sus procesos. La ciencia ha sido clave en este proceso, y un ejemplo de ello ha sido que las actividades submarinas llevadas a cabo por buceadores profesionales han sido permanente apoyadas por la medicina hiperbárica o sumersión y la investigación que ella ha logrado ir desarrollando, a través del establecimiento de estándares y normativas que permitan un desempeño seguro del ser humano en un medio y hábitat distinto a su medio natural; esta ciencia -la medicina hiperbárica- es la que ha impulsado fuertemente la investigación y el desarrollo de nuevos equipos y tecnologías submarinas en los países vanguardistas del buceo.

Las innovaciones tecnológicas que la Ingeniería logre incorporar a futuro, en conjunto con la Medicina Hiperbárica, permitirán certificar técnica y científicamente el desarrollo del Buceo en Panamá y la Región.

Para enfrentar las deficiencias que actualmente existen, en materia de control y seguridad laboral de las actividades submarinas y de buceo en sectores productivos del país, los últimos años han sido fundamentales, pues las autoridades fiscalizadoras y el sector empresarial han dado claras evidencias de ir avanzando en la senda correcta y que, poco a poco, se va logrando un consenso general -de trabajadores, empresarios, académicos y autoridades-, respecto a la necesidad de entender las actividades submarinas y el buceo como actividades realizadas por el hombre en un medio adverso y distinto a su hábitat natural, que permanentemente le exige una adecuada formación técnica, concentración, condición física y psicológica, antecedentes que evidencian la urgente necesidad de formalizar la enseñanza profesional que se les dé a las personas que realizan estas actividades, a través de perfiles profesionales, mallas curriculares y programas académicos reconocidos y aprobados por las autoridades correspondientes -Autoridad Marítima y Ministerio de Educación- y que evidencien innovaciones metodológicas en el proceso de enseñanza-aprendizaje, pero principalmente, que introduzcan la formación de habilidades y de competencias para la innovación de actividades que impulsen y contribuyan al desarrollo de los Intereses Marítimos de Panamá.

LA INGENIERÍA OCEÁNICA.
FORMANDO PROFESIONALES COMPETENTES PARA LA INNOVACIÓN.

La formación basada en competencias, y entre ellas competencias para la innovación, constituye una forma necesaria y eficiente de mejorar las actuales condiciones de seguridad, productividad y empleabilidad en el ámbito submarino y de la ingeniería oceánica que, adicional y paralelamente despertará en el estudiante su “conciencia marítima”, logrando que comprendan que, como integrantes de esta nación, el mar importa para su subsistencia; en consecuencia, la educación estará contribuyendo a tener un país con “conciencia marítima”; hecho que sólo será pertinente y eficaz si está fundado en la información oportuna y suficiente y que debería ser provisto por la ciencia y el quehacer académico en todas sus formas y niveles.
Las competencias para la innovación hacen referencia a los “atributos que pone en juego una persona o un equipo de trabajo para realizar un conjunto de procesos y tareas con un resultado exitoso de acuerdo a criterios de desempeño considerados idóneos en el medio laboral”, atributos que deberán estar relacionados con el universo de conocimientos tecnológicos, destrezas técnicas y actitudes laborales que se necesita activar para lograr, particularmente, un desempeño competente en el ámbito de la ingeniería oceánica.
En este contexto, tiene gran relevancia propuestas centradas en procesos colectivos, considerando que, en contextos donde el diseño ingenieril del trabajo es orientado por sistemas, se está frente a procesos que resultan más complejos que una simple sumatoria de tareas; además, cuando la ejecución de estos procesos recae en un equipo polivalente, la competencia se sitúa al interior del grupo de trabajo.
Por lo tanto, se debe formular una adecuada estrategia que permita implementar el enfoque de competencias para la innovación en una educación para el mar, teniendo en cuenta los siguientes aspectos propuestos por la Dra. Carmen Rosa Serrano7:
• Motivación de todos los actores de la comunidad universitaria para el cambio.
• Capacitación sobre los aspectos teóricos, conceptuales y prácticos del enfoque de competencias a los estamentos de la comunidad universitaria involucrados.
• Difusión de los propósitos del proceso y las ventajas de su utilización para el mejoramiento de la calidad de la formación.
• Participación masiva durante la elaboración del perfil de competencias para la innovación y su validación con diferentes grupos de actores, ya que ese momento es el punto fundamental de todo el proceso.
• Mantenimiento del compromiso de las autoridades para proporcionar
sostenibilidad al proceso de cambio.
• Generación de procesos de investigación educacional para hacer monitoreo y tomar decisiones acertadas con base en evidencias.
• Adecuación del modelo de gerencia y gestión institucional para propiciar y fortalecer los procesos de cambios propuestos.

7 Consultora de Desarrollo de RRHH OPS/OMS. Exposició n “El Enfoque de Competencias y su utilizació n en la Planificació n Educativa”. Año 2003

CONCLUSIONES.

Desde la fundación misma de la Nación, el Canal de Panamá ha jugado un papel preponderante en la vida política-económica y su influjo ha sido determinante en su destino. Sin embargo, a pesar de ello, la real importancia y trascendencia de lo que significa que Panamá sea un país marítimo -más allá de su Canal y de la posición estratégica de éste- NO está asumida aún en la conciencia de la mayoría de los panameños.
Esta situación la palpamos, por ejemplo, en la enseñanza que se recibe en muchos colegios cuando en lo marítimo se habla casi únicamente del Canal de Panamá, pero no de aspectos biológicos, químicos, geológicos y físicos de sus aguas jurisdiccionales y de la trascendencia que ello significa para Panamá, su población y su sustentabilidad; o cuando no aprovechamos el mar como medio de comunicación e integración con el resto del país, manteniendo a las zonas extremas por el este y oeste unidas exclusivamente a través de una carretera terrestre o por vía aérea, pero no por vía marítima.

¿Qué ha pasado con el mar, en el contexto internacional? El interés por el mar, más allá de la trascendencia para la navegación, sólo fue atendido recién a fines del siglo XIX, cuando fue visualizada su importancia estratégica-económica y cuando se abordó por primera vez en forma seria el tema jurídico internacional, en relación con la evolución de la delimitación de los espacios marítimos y fondos marinos, considerando que “los límites marítimos son parte esencial del sistema territorial del Estado, en definitiva una proyección real de la acción de un Estado más allá del mero elemento terrestre, esto es, la consideración de superficies líquidas marítimas como parte del territorio legal” (Santis, 1983).
Por lo tanto, es necesario consolidar el destino marítimo de Panamá mediante un sistema de “Educación para el Mar”, teniendo como objetivo incorporar al mar como espacio de crecimiento y desarrollo del Estado, y de esta forma alcanzar un fin superior: el bien común general de la nación panameña.

Lo anterior implica, necesariamente, establecer algunas acciones de mediano plazo, como por ejemplo revisar planes y programas de la educación formal, señalando los objetivos y aprendizajes deseables de alcanzar, la metodología, la oportunidad y el nivel en los cuales se deberá intervenir. Pero también, se deben identicar y potenciar acciones de corto plazo dirigidas a intelectuales, profesionales y, por cierto, autoridades que les entreguen información apropiada y elementos de juicio necesarios para adoptar las decisiones que contribuyan a la construcción de un Estado Marítimo.
La educación debe incorporar el presente como medio unificador entre el ayer y el mañana, lo cual hace necesario identificar los elementos que debieran incorporarse en la conciencia marítima. En este aspecto, se debe reconocer a la pesca y a la acuicultura, y entre ellos al buceo, como elementos importantes que contribuirán a fortalecer el poder nacional del Estado de Panamá, con un importante espacio marítimo jurisdiccional disponible para las actividades pesqueras extractivas y grandes espacios de mar interior libres de contaminación y apropiados para la acuicultura. Por lo mismo, resulta casi una obligación formar profesionales -que contribuyan al cuidado, preservación y desarrollo de nuestros intereses marítimos– y particularmente Ingenieros que puedan aplicar todo el ingenio para lograr el óptimo aprovechamiento de los espacios marítimos jurisdiccionales -mejorando la productividad de la pesca extractiva, el manejo de las técnicas de preservación, cultivo y repoblamiento de recursos hidrobiológicos-, contribuyendo a la mantención y desarrollo de la infraestructura portuaria, a la investigación, desarrollo y generación de fuentes alternativas de energía y, finalmente, aportando a la investigación y explotación de las riquezas del fondo y subsuelo marino.

La formación basada en competencias, y entre ellas competencias para la innovación, constituye una forma necesaria y eficiente de mejorar las actuales condiciones de seguridad, productividad y empleabilidad en el ámbito submarino y de la ingeniería oceánica que, adicional y paralelamente despertará en el estudiante su “conciencia marítima”, logrando que comprendan que, como integrantes de esta nación, el mar importa para su subsistencia; en consecuencia, la educación estará contribuyendo a tener un país con “conciencia marítima”; hecho que sólo será pertinente y eficaz si está fundado en la información oportuna y suficiente y que debería ser provisto por la ciencia y el quehacer académico en todas sus formas y niveles.

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  41. ARAP. Presentación “La importancia de la investigación científica, en el desarrollo de la Acuicultura y Maricultura de Panamá”. Ing. Amado Cano, Laboratorio Achotines ARAP.
Luis Mora Riquelme

Sobre el autor – LUIS EDUARDO MORA RIQUELME
Luis Eduardo Mora Riquelme es Ingeniero Naval, Buzo especialista en Salvataje y Profesor Militar en la especialidad de Buceo, Rescate y Salvataje Marítimo con una vasta experiencia y cursos de especialización en los ámbitos marítimos y subacuáticos. Cuenta con un postgrado de Magíster en Oceanografía, mención Física, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso-Chile y es candidato a Magíster en Ingeniería Industrial, mención Análisis de operaciones, de la misma casa de estudios. Formó parte y lideró Operaciones Submarinas en la Armada de Chile entre 1997 y 2015. Desde el año 2000 ejerce docencia en los ámbitos de la ingeniería, buceo profesional, geociencias y oceanografía.
Es el Director General de INTERNATIONAL GLOBAL GROUP, y en el 2017 se convierte en Docente en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Latina de Panamá y en Asesor Científico, el Comité Nacional de Tsunamis de Panamá. Es miembro de gremios reconocidos como la Cámara Marítima de Panamá y la Cámara Panameña Chilena de Comercio. Desde noviembre del 2018, es miembro de la Junta Directiva de FUDIC, Fundación para el Desarrollo Integral de la Comunidad, y es nombrado Director Técnico y Desde febrero del 2019 asume como Director Ejecutivo del Centro de Prevención y Recuperación Hiperbárico CPRH.PANAMA.

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