Prevención de pérdidas en mercancías perecederas

En primer lugar, ¿qué son las mercancías perecederas?

Para tener claro el proceso de prevención de pérdidas, primero tenemos que definir qué son las mercancías perecederas. Son básicamente productos alimenticios. A parte de estos también se consideran como tales; el suero, los preparados biológicos, los medicamentos, etc. ya que tienen un período de vida  limitado.

Aproximadamente un 25% de la producción mundial de alimentos primarios no llegan al consumidor o llegan en mal estado debido a un inadecuado sistema de manipulación y transporte desde el origen hasta el destino. Las medidas básicas a tomar para la prevención de pérdidas son las siguientes:

– Manipulación adecuada del producto tras la recolección.
– Seguir unas medidas sanitarias adecuadas.
– Realizar procesos de pre-enfriado.
– Embalaje y estiba apropiados.
– Control exhaustivo de la temperatura.
– Cambios de aire óptimos.
– Seguir buenas prácticas en cuanto a la compatibilidad de productos.
– Respetar las normas de atmósfera modificada.

Productos químicos y biológicos.

Las precauciones que hay que tornar debido a la naturaleza de estos productos son:
– Manejarlos cuidadosamente  antes del embarque.
– Hay que tener un especial cuidado con la contaminación que pueden ocasionar.
– Asegurarse de la compatibilidad de los productos a transportar.
– Emplear embalajes adecuados que impidan pérdidas, contaminación bacteriológica y ambiental, etc.

Carnes, pescados y productos lácteos

Estos productos son particularmente susceptibles a la contaminación bacteriológica, son débiles y fáciles de dañar físicamente. Los cuidados a tomar son los siguientes:
– Evitar golpes, aplastamientos, daños, etc. que facilitarían la contaminación bacteriológica y disminuirían su valor comercial.
– Tomar precauciones sanitarias adecuadas que eviten la contaminación bacteriológica.
– Realzar un pre-enfriado adecuado y rápido, preferentemente antes de embalar. Esto evitará pérdida de fluidos y  el desarrollo de flora bacteriana.
– Estibar correctamente según el tipo de mercancía y sus condiciones, manteniendo la circulación adecuada del aire
– Estricto control de la temperatura, siendo este el factor más importante en la prevención del deterioro.

Frutas y hortalizas.

Se trata de productos que comienzan a deteriorarse tras su recolección, debido a la maduración natural, pérdida de fluidos, flora bacteriana en desarrollo, etc. Los elementos que intervienen en la maduración del producto son: la respiración, la producción de etileno y madurez.
Estos productos sufren importantes deterioros a causa de la temperatura, que produce la pérdida de agua, germinación de bacterias, etc. Los síntomas que presentan las frutas y hortalizas por una temperatura excesivamente alta son la aparición de manchas y decoloración, daños en la superficie, maduración desigual, blandura excesiva y pérdida de fluidos.
Por contra, cuando la temperatura es excesivamente baja se producen daños por congelación (“Freezing Injuries”) cuya consecuencia es la pérdida total del producto; y daños por enfriamiento (“Chilling Injuries”). Los síntomas son oscurecimiento y sequedad, manchas en la superficie, maduración anormal y pérdida de sabor.
Otra causa de pérdidas es el manejo; los golpes, rozaduras y aplastamientos permiten la entrada de microorganismos, aceleran la pérdida de fluidos y la producción de etileno. A ello le añadimos la pérdida de valor económico.

FUENTE: ABSURVEYORS.ES

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